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lunes, 22 de febrero de 2016
¿Qué pasa cuando alguien se va de nuestras vidas?
Muchas veces pasamos por situaciones tan malas que sólo quisiéramos despertar y descubrir que todo fue un mal sueño, ¿verdad? El dolor es muy grande cuando se ha querido tanto, cuando se han vivido grandes emociones, cuando soñamos que todo era para siempre porque nunca pensamos que necesitaríamos pronunciar la palabra “adiós”…
Cuando alguien se va de nuestras vidas nos inunda un amargo dolor, uno que es semejante
al luto, pues sufrimos la ausencia y el dolor de saber que esa persona ya no seguirá en nuestras vidas.
¿Qué hacer cuando se van de nuestras vidas?
Seguir adelante, sea como sea no queda más que seguir adelante. Si en esa relación rota ya no hay nada que puedan darte, no queda más que aprender a decir adiós. Sé que es difícil, que no es fácil seguir adelante sin esa persona que pensabas que estaría siempre contigo, pero no debemos caer en cama o bajo depresión, hay que ser valientes y tratar de continuar.
Nunca es fácil volver a comenzar, porque ¿a dónde llevas todo ese dolor?
El dolor acaba siendo llevado en un rincón del alma, allí donde se guardan los recuerdos,
las alegrías y las tristezas del amor que fue y no volverá a ser.
Se fue tu amor, y lo pasarás mal.
Cada día siguiente será peor hasta que un día después de extrañar tanto te darás cuenta que debes continuar. Seguramente muchas veces intentarás volver, quizás llamar, o puede que intentes volver a verle… ¿Pero para qué? ¿No es eso continuar tratando de salvar lo que ya no se tiene?
Creo que cuando una de las dos partes pone un final a una relación, es que algo ya ha muerto, algo ya se fue. Querer continuar con eso sólo es masoquismo. Debemos saber parar y decir “hasta luego”, saber seguir adelante por nuestro propio bien.
Recuerda que la peor parte se vive por las noches, porque es cuando más soledad se siente, cuando más piensas en lo mucho que lo extrañas.
Para bien o para mal, nunca le olvidarás, nunca. Pero dejarás de extrañarle, dejarás pasar las cosas, y volverás a comenzar otra etapa de la vida. Te volverás una persona más desconfiada, más triste… pero Dios en su inmensa misericordia te dará fuerza para seguir adelante, para continuar tu vida haciendo que esa tristeza sea cada vez más pequeña en relación a lo que vives cada día.
Siempre sigue adelante, recordando que siempre que se nos cierra una puerta se nos abre una ventana. Procura ser feliz, es difícil, lo sé; pero hay que salir de ese hoyo tenebroso. Mira a tu alrededor, siempre hay alguien que estará dispuesto a ofrecerte su apoyo, tal vez por eso mismo estés leyendo esto, que te lo enviaron con la mejor de las intenciones. Te podemos ayudar, pero la parte más importante eres tú, porque eres protagonista principal de esta triste situación.
domingo, 31 de enero de 2016
¿COMO SUPERAR UNA RUPTURA AMOROSA?
¿Cómo superar una ruptura amorosa?
Tarde o temprano, todos vamos a pasar por el horrible trámite de una ruptura amorosa. Es algo desagradable y doloroso (en la mayoría de los casos) y más cuando la relación la ha finalizado la parte contraria. En terapia psicológica es una de las causas de demanda más comunes, pues pasar por esta situación no es fácil y muchas veces, nos encallamos en el camino y nos estancamos en la tristeza y la obsesión. Es por esto que intentaré daros unas pautas generales para poder pasar por todo esto de la mejor manera posible e intentar superarlo de forma sana y adaptativa. Pasos para superar una ruptura amorosa Llora, llora y vuelve a llorar: Desahógate, grita, saca el dolor fuera, compártelo con los demás hasta que no te queden más lágrimas que sacar.
Una ruptura es un proceso de duelo, así que uno tiene que pasar por diferentes etapas. Llorar te ayudará a pasar a los siguientes pasos. Habla con amigos: Diles lo que sientes, exprésate, analízalo, charla con tus seres queridos hasta que se te quiten las ganas de hablar. Escribe:
Puede ayudarte a ver las cosas de forma más objetiva, a estructurar y a no olvidarte de las cosas, tanto las buenas como las malas. Mantente ocupado: Pensar en lo sucedido está bien, pero no dejes que te obsesione.
Haz cosas, sal con gente, trabaja, haz deporte, intenta tener tu mente ocupada. Piensa de forma positiva: Pues sí, estar así es un rollo y todo esto duele mucho, pero intenta ser positivo. De todo lo malo se aprende y con el tiempo, incluso te das cuenta de que romper la relación era lo mejor. No te preocupes, te volverás a enamorar. En esta vida, todo pasa y las cosas irán a mejor. Sé racional: Claro que hubo cosas buenas, pero si se terminó fue porque las cosas malas pesaban más. No te olvides de lo malo, por eso lo dejasteis. No te castigues ni culpabilices: No sirve para nada excepto para sentirte peor. Elimina esos “y si…” de tu vocabulario. Ya no puedes tirar para atrás, lo que pasó, pasó y por mucho que te machaques, las cosas no cambiarán. Actuaste como lo hiciste porque en cada momento creíste que era lo mejor, así que, mira para adelante y continúa con tu vida. Piensa en ti: Es momento de ser egoísta.
Olvídate del otro y de si lo está pasando mal o no. Ahora es tiempo de preocuparte por ti. En momentos de crisis no tomes decisiones importantes: Estás confuso y no tienes las ideas claras. Hay muchos cambios ya como para hacer más de los necesarios. En estos momentos estás en una nube y es mejor no tomar decisiones importantes porque no es el momento. Más adelante, cuando estés un poco mejor ya tendrás tiempo de decidir con más claridad. Déjate ayudar: Tus amigos y tu familia están contigo, pídeles ayuda, déjate cuidar, no renuncies a ellos. Si, con el tiempo, ves que no mejoras, consulta a un psicólogo, haz yoga o meditación. Si ves que no puedes tu solo, no te avergüences ni seas orgulloso, pide ayuda. Deja pasar el tiempo de luto: Desgraciadamente este proceso lleva tiempo, así que durante días, semanas o meses estarás mal. Tómatelo con calma, pues necesitas tiempo para digerir todo esto. No te impacientes. Continúa con tus responsabilidades y obligaciones: Pero tampoco te auto exijas. La vida continúa y no puedes dejarlo todo. Aun así, no te agobies, sé compasivo y comprensivo contigo mismo. Cuídate y quiérete mucho: Haz cosas por ti, ve a la peluquería, cómprate algo bonito, date un masaje. Mímate y quiérete, tú eres lo más importante. Cierra el capítulo: Y pasa página. La vida continúa, esto no es el fin. En el libro de tu vida, esto es tan solo un capítulo más. Con el tiempo dejará de doler y pasará a ser un recuerdo más.
Tarde o temprano, todos vamos a pasar por el horrible trámite de una ruptura amorosa. Es algo desagradable y doloroso (en la mayoría de los casos) y más cuando la relación la ha finalizado la parte contraria. En terapia psicológica es una de las causas de demanda más comunes, pues pasar por esta situación no es fácil y muchas veces, nos encallamos en el camino y nos estancamos en la tristeza y la obsesión. Es por esto que intentaré daros unas pautas generales para poder pasar por todo esto de la mejor manera posible e intentar superarlo de forma sana y adaptativa. Pasos para superar una ruptura amorosa Llora, llora y vuelve a llorar: Desahógate, grita, saca el dolor fuera, compártelo con los demás hasta que no te queden más lágrimas que sacar.
Una ruptura es un proceso de duelo, así que uno tiene que pasar por diferentes etapas. Llorar te ayudará a pasar a los siguientes pasos. Habla con amigos: Diles lo que sientes, exprésate, analízalo, charla con tus seres queridos hasta que se te quiten las ganas de hablar. Escribe:
Puede ayudarte a ver las cosas de forma más objetiva, a estructurar y a no olvidarte de las cosas, tanto las buenas como las malas. Mantente ocupado: Pensar en lo sucedido está bien, pero no dejes que te obsesione.
Haz cosas, sal con gente, trabaja, haz deporte, intenta tener tu mente ocupada. Piensa de forma positiva: Pues sí, estar así es un rollo y todo esto duele mucho, pero intenta ser positivo. De todo lo malo se aprende y con el tiempo, incluso te das cuenta de que romper la relación era lo mejor. No te preocupes, te volverás a enamorar. En esta vida, todo pasa y las cosas irán a mejor. Sé racional: Claro que hubo cosas buenas, pero si se terminó fue porque las cosas malas pesaban más. No te olvides de lo malo, por eso lo dejasteis. No te castigues ni culpabilices: No sirve para nada excepto para sentirte peor. Elimina esos “y si…” de tu vocabulario. Ya no puedes tirar para atrás, lo que pasó, pasó y por mucho que te machaques, las cosas no cambiarán. Actuaste como lo hiciste porque en cada momento creíste que era lo mejor, así que, mira para adelante y continúa con tu vida. Piensa en ti: Es momento de ser egoísta.
Olvídate del otro y de si lo está pasando mal o no. Ahora es tiempo de preocuparte por ti. En momentos de crisis no tomes decisiones importantes: Estás confuso y no tienes las ideas claras. Hay muchos cambios ya como para hacer más de los necesarios. En estos momentos estás en una nube y es mejor no tomar decisiones importantes porque no es el momento. Más adelante, cuando estés un poco mejor ya tendrás tiempo de decidir con más claridad. Déjate ayudar: Tus amigos y tu familia están contigo, pídeles ayuda, déjate cuidar, no renuncies a ellos. Si, con el tiempo, ves que no mejoras, consulta a un psicólogo, haz yoga o meditación. Si ves que no puedes tu solo, no te avergüences ni seas orgulloso, pide ayuda. Deja pasar el tiempo de luto: Desgraciadamente este proceso lleva tiempo, así que durante días, semanas o meses estarás mal. Tómatelo con calma, pues necesitas tiempo para digerir todo esto. No te impacientes. Continúa con tus responsabilidades y obligaciones: Pero tampoco te auto exijas. La vida continúa y no puedes dejarlo todo. Aun así, no te agobies, sé compasivo y comprensivo contigo mismo. Cuídate y quiérete mucho: Haz cosas por ti, ve a la peluquería, cómprate algo bonito, date un masaje. Mímate y quiérete, tú eres lo más importante. Cierra el capítulo: Y pasa página. La vida continúa, esto no es el fin. En el libro de tu vida, esto es tan solo un capítulo más. Con el tiempo dejará de doler y pasará a ser un recuerdo más.
viernes, 29 de enero de 2016
jueves, 28 de enero de 2016
EXTRAÑO A MI EX.
El “EX” del que hablo es esa persona con la que tenías una relación o el tipo con la que esperabas tener una. Pero ya no está en tu vida de la misma manera que antes. Todavía crees, genuinamente, que sientes amor por esa persona, a pesar de que ya no es una parte importante de tu vida por una razón: por idiota.
Te lastimó, probablemente en varias ocasiones. Y sabes muy dentro de tu corazón que no tienes nada que hacer con esa persona en una relación y quizá ni siquiera tener una amistad con esa persona. Pero aun así le extrañas mucho, a pesar de que te hace daño.
Te aferras a los recuerdos, sin importar el hecho de saber que es tiempo de seguir adelante. Le extrañas más de lo que eres capaz de expresar claramente, piensas en esa persona todo el tiempo y el corazón te duele al pensar que ya no estará cerca.
Claro, el problema de extrañar a alguien con quien has tenido, o tienes, una relación tóxica es que nos empuja a engancharnos de nuevo con esa persona (que es lo último que necesitas).
Pero probablemente ya le hablaste o le mandaste mensajes, más de una vez. Quizá te arrepentiste en cuanto pasó, pero no puedes evitarlo, ¿cierto? Cada pequeño progreso que has conseguido para hacer más grande la distancia entre ustedes desapareció por completo en un segundo.
Si tuvieras la oportunidad, regresarías con esa persona en un instante; esperas que un día, se de la vuelta y admita en voz alta,
“Lo arruiné, tú eres lo que necesito en la vida.” Lo que nos lleva al punto más importante: Esa persona a la que extrañas tanto, en realidad no existe. Así es. Esa persona a la que echas tanto de menos, aquella que deseas abrazar de nuevo, la persona por la que tu cuerpo sufre, no es real. Seguro vas a decir, “¡Espera! Yo estaba en una relación muy real, ¿a qué te refieres con que no existe?” Lo que extrañas es la idea de esa persona, no de quien fue y es en realidad. Extrañas la versión de la persona que construiste en tu cabeza. Tú generaste esa versión para llenar algo que en ti faltaba. Podría ser la necesidad de resolver tus problemas con otras parejas del pasado. Podría ser una obsesión irreal del “hombre o la mujer perfecta”. Quizá una obsesión con las personas que no están disponibles. Al principio de tu relación de amor o amistad, esta persona de alguna manera hizo cosas que tú siempre quisiste o esperaste de alguien y de alguna forma dijo las cosas correctas; eso fue lo que te confundió en el camino.
Además de que fue capaz de evitar hacer cosas que otros personas hicieron en tu pasado y que terminaron lastimándote. Y en cuento fuiste testigo de ese “buen comportamiento”, te aferraste a esa persona. Ignoraste todo lo malo y te colgaste de la fantasía romántica que te proporcionó. Todas esas características positivas fueron agrupadas para crear la imagen de esa persona ideal, que en realidad no es tan bueno o por lo menos no lo hacen la persona ideal. Es esa versión armada que hiciste lo que te duele, lo que te hace sentir mal. Es la versión que en realidad extrañas. La versión que te hace preguntarte si volverás a encontrar una persona igual. No puedes imaginar a otra persona así, con todas esas cualidades únicas. La creación/idea con la que creíste estar, esa persona a la que extrañas tanto en realidad te trataba muy mal, te hacía llorar, sentirte sol@. Pero no piensas mucho en esos momentos horribles cuando te acuerdas de esa persona, ¿verdad? Aquello que extrañas no involucra lo negativo. Al contrario, es acerca de lo idílico. Se trata de los pequeños momentos que fueron maravillosos a su lado; puedes cerrar los ojos y regresar a ellos, sentirte increíblemente feliz y luego increíblemente triste. Cuando debes de tener presente las situaciones más difíciles de tu relación, eliges el lado contrario. La persona que lograste crear, que no existe en verdad, aparece de repente. Está sonriendo, te hace sentir especial, es el ser humano que te hace sentir invencible. “La idea” de esa persona regresa con fuerza y te hace retroceder en tu proceso para olvidar.
Las noches son lo peor, ¿cierto? La ansiedad alcanza su punto más alto. Parece que nada es capaz de tranquilizar tu frustración, tu ira y tu sentimiento de pérdida. Estar sol@ es doloroso, aun en compañía de tus amigos más cercanos. Y cualquier cosita es suficiente para que quieras aventar algo contra la pared mientras piensas “¿Por qué no puedo dejarlo ir? ¿Por qué no puedo seguir adelante? ¿Por qué le sigo extrañando? ¿Por qué este sentimiento no desaparece?” No vas a dejar de “extrañarlo/a” hasta que reconozcas que realmente nunca estuvo ahí. Fue sólo un fantasma.
“Lo arruiné, tú eres lo que necesito en la vida.” Lo que nos lleva al punto más importante: Esa persona a la que extrañas tanto, en realidad no existe. Así es. Esa persona a la que echas tanto de menos, aquella que deseas abrazar de nuevo, la persona por la que tu cuerpo sufre, no es real. Seguro vas a decir, “¡Espera! Yo estaba en una relación muy real, ¿a qué te refieres con que no existe?” Lo que extrañas es la idea de esa persona, no de quien fue y es en realidad. Extrañas la versión de la persona que construiste en tu cabeza. Tú generaste esa versión para llenar algo que en ti faltaba. Podría ser la necesidad de resolver tus problemas con otras parejas del pasado. Podría ser una obsesión irreal del “hombre o la mujer perfecta”. Quizá una obsesión con las personas que no están disponibles. Al principio de tu relación de amor o amistad, esta persona de alguna manera hizo cosas que tú siempre quisiste o esperaste de alguien y de alguna forma dijo las cosas correctas; eso fue lo que te confundió en el camino.
Además de que fue capaz de evitar hacer cosas que otros personas hicieron en tu pasado y que terminaron lastimándote. Y en cuento fuiste testigo de ese “buen comportamiento”, te aferraste a esa persona. Ignoraste todo lo malo y te colgaste de la fantasía romántica que te proporcionó. Todas esas características positivas fueron agrupadas para crear la imagen de esa persona ideal, que en realidad no es tan bueno o por lo menos no lo hacen la persona ideal. Es esa versión armada que hiciste lo que te duele, lo que te hace sentir mal. Es la versión que en realidad extrañas. La versión que te hace preguntarte si volverás a encontrar una persona igual. No puedes imaginar a otra persona así, con todas esas cualidades únicas. La creación/idea con la que creíste estar, esa persona a la que extrañas tanto en realidad te trataba muy mal, te hacía llorar, sentirte sol@. Pero no piensas mucho en esos momentos horribles cuando te acuerdas de esa persona, ¿verdad? Aquello que extrañas no involucra lo negativo. Al contrario, es acerca de lo idílico. Se trata de los pequeños momentos que fueron maravillosos a su lado; puedes cerrar los ojos y regresar a ellos, sentirte increíblemente feliz y luego increíblemente triste. Cuando debes de tener presente las situaciones más difíciles de tu relación, eliges el lado contrario. La persona que lograste crear, que no existe en verdad, aparece de repente. Está sonriendo, te hace sentir especial, es el ser humano que te hace sentir invencible. “La idea” de esa persona regresa con fuerza y te hace retroceder en tu proceso para olvidar.
Las noches son lo peor, ¿cierto? La ansiedad alcanza su punto más alto. Parece que nada es capaz de tranquilizar tu frustración, tu ira y tu sentimiento de pérdida. Estar sol@ es doloroso, aun en compañía de tus amigos más cercanos. Y cualquier cosita es suficiente para que quieras aventar algo contra la pared mientras piensas “¿Por qué no puedo dejarlo ir? ¿Por qué no puedo seguir adelante? ¿Por qué le sigo extrañando? ¿Por qué este sentimiento no desaparece?” No vas a dejar de “extrañarlo/a” hasta que reconozcas que realmente nunca estuvo ahí. Fue sólo un fantasma.
martes, 26 de enero de 2016
EL DOLOR DE UN CORAZÓN ROTO ,,,
Hay quienes dicen que no hay peor dolor que el de un corazón que se ha quebrado, porque más que la decepción de descubrir que un amor no es para ti, es como si la desilusión te hiciera cerrar todas las puertas que mantenías abiertas para que el sentimiento se mantuviera en tu vida.
Es como si tuvieras una ilusión que se desvaneces por completo y le abre paso a la más triste realidad.
Amar sin ser correspondido o perder a alguien que en el pasado significo tanto para ti.
Son cosas de las que uno no puede recuperarse tan fácilmente; porque muchas veces tus sentimientos son lo único que te infunde las ganas de vivir.
¿Cómo se puede reparar algo que se ha destruido por completo?
Algo que sabes que no va a volver a brillar como antes porque le han arrebatado toda esperanza. ¿Cómo se puede volver a creer en la capacidad de querer, cuándo después de darlo todo por completo, te diste cuenta de que fue en vano?
Hay situaciones que son muy difíciles de entender y que quizá nunca logremos comprender del todo.
Y es que es casi imposible lidiar con el dolor que siente un corazón que se ha roto.
Podemos amar muchas veces en la vida, a personas diferentes y en circunstancias distintas.
Siempre habrá amores que nos dejen cicatrices profundas, que nos hagan tener recelo cada vez que nos encontramos con alguien a quien queremos brindarle una oportunidad.
¿Será que alguna vez las heridas del ayer dejarán de resultar un impedimento para que podamos creer en los sentimientos que son verdaderos?
Aquello que nos lastima también nos puede volver más fuertes.
Y todos los corazones que siguen llorando sus pérdidas, algún día habrán de encontrar nuevamente algo o alguien por quien valga la pena seguir en el camino
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